
El suelo radiante consiste en la generación de calefacción o refrigeración mediante un sistema de tuberías situado bajo el suelo. Tanto en el techo como en el suelo radiantes se están utilizando grandes superficies emisoras de calor. Esto implica desde un punto de vista físico, que la transmisión de calor por radiación es mucho más elevada que la transmisión de calor por convencción (calentando el aire). Este método funciona de forma automática. Es decir, cualquier fuente de calor transmite ese calor de tres maneras diferentes. La más obvia es el contacto físico. Si la tocas, te calienta. La segunda, y la más utilizada en los sistemas de calefacción, es la convección. Esto quiere decir que el calor se transmite a un medio, normalmente el aire, y que ese medio es el que calienta a tí. Y la tercera forma de transmitir el calor, según las leyes de la física, es la radiación, que es la emisión de rayos infrarrojos. Toda fuente de calor está utilizando los tres métodos simultáneamente. Pongamos como ejemplo el sol. Es evidente que nadie va a acercarse al sol a tocarlo, por lo tanto, queda descartada; el calor del sol no nos llega a través del aire, obviamente, porque en el espacio exterior no hay atmósfera. Por deducción, podríamos decir que ese calor se transmite entonces en forma de radicación. Y efectivamente, esa es la forma que tenemos de recibir el calor solar: en forma de infrarrojos. Lo mismo ocurre con cualquier forma de emisión de calor. Pongamos un volcán. Si lo tocamos, seguro que quema. El aire que expulsa, seguro que es caliente, por lo tanto también emite calor por convección. Y la radiación está asegurada, dado que el cráter tiene una superficie considerable. Si nos fijamos en la calefacción convencional, supongamos un radiador metálico. También se dan los tres casos: si lo tocamos, quema, por lo tanto, transmite el calor por contacto. La convección también se da, pues calienta el aire. Y la radiación también existe, aunque la relación entre el calor emitido ya la superficie de emisión es muy baja, por lo cual este tipo de radiación, aunque existente, no es perceptible para el ser humano. En el caso del suelo radiante, también se da la transmisión por contacto, obviamente, e incluso la convección, pero esta es muy pequeña, porque su superficie es muy grande. Según las leyes de la física, es la radiación la que lleva la parte del león en la emisión de calor en este caso.
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